La Garranegra

Tormenta en Mordheim

Julio G.

Aullidos en las ruinas, pasos pesados entre la niebla, y un único ojo brillando en la oscuridad.

Cuando los desesperados susurran sobre seres extraños en Mordheim, a veces no hablan de los típicos seres oscuros que deambulan por ahí… sino del Jefazo Gorrak “Ojoloco” y su banda de orcos negros mercenarios: La Garranegra.

Antaño parte de una tribu de Orcos Negros del norte, Gorrak fue arrastrado junto a su waaagh en una campaña brutal contra los ejércitos del Caos. Fue allí donde perdió su ojo izquierdo a manos de un hechicero de Tzeentch. Y aunque sobrevivió, el problema no fue lo que perdió, sino lo que comenzó a ver con lo que quedó.

La exposición prolongada de los poderes ruinosos en las campañas del norte afectó su visión del mundo y su mente. No podía ser corrompido, sino que algo dentro de él se templó como hierro bajo fuego, volviéndolo estoico, implacable… y diferente. Su odio hacia los demonios, mutantes y muertos que caminan no solo creció, se volvió incontrolable: «Eso no ez natural, ni ez verde… ez basura del Kaos», ha dicho más de una vez. Su odio hacia “Los Pinchudoz” era mayor que su rabia hacia otras especies.

Tras reunir a un grupo de feroces guerreros, fundó la banda de La Garranegra, así llamada por los escudos y armaduras de tono negro azabache, con placas de oro martillado que simbolizan su botín… y su precio. Porque aunque son crueles, los Garranegra aprovechan para “cobrar” por sus “servicios” de protección… impuesta por ellos mismos.

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